Académico Usach lidera publicación de nueva hipótesis sobre estrés postraumático en revista científica europea

Se trata del doctor Rodrigo Correa, académico de la Dirección de Postgrados y Postítulos de nuestra Facultad, quien junto a otros dos profesionales de la Pontificia Universidad Católica y la U. del Desarrollo elaboró un modelo que permite explicar cómo se generan los ‘estados alterados de conciencia’ en quienes padecen este trastorno, condición que provoca los cuadros más graves de la enfermedad.
Martes, Julio 13, 2021

Un trabajo investigativo de ocho años que explica, desde una nueva perspectiva, los desórdenes en la temporalidad en pacientes con estrés postraumático asociado a estados alterados de conciencia, fue publicado en la European Journal of Trauma and Dissociation, revista científica catalogada como una de las más importantes en el área. Su autor principal es el doctor Rodrigo Correa, psiquiatra y académico del Programa de Especialización en Psiquiatría Adultos de nuestra Facultad.

La investigación se titula ‘What is the nature of the alteration of temporality in Trauma-Related Altered States of Consciousness? A neuro-phenomenological analysis’ (¿Cuál es la naturaleza de la alteración de la temporalidad en los estados alterados de conciencia relacionados con el trauma? Un análisis neurofenomenológico), que fue publicada, de manera online, el 6 de mayo de 2021.

Junto al psiquiatra de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Nicolás Rodríguez, y la psicóloga de la Universidad del Desarrollo, Matilde Bortolaso, el doctor Correa elaboró un esquema que asocia, desde la filosofía, la psiquiatría y la psicología, los ‘estados alterados de conciencia’ en personas que padecen estrés postraumático a una ruptura en cómo dichos pacientes viven su “tiempo interno” en sincronía con el presente, describiendo cómo se produce esta disfunción.

El modelo fue construido en base a una extensa revisión bibliográfica en torno al concepto de la temporalidad. En una primera instancia, se realizó a partir de una perspectiva filosófica, para luego incorporar datos provenientes de las neurociencias, la psiquiatría y la psicología. El resultado final fue un esquema que, de acuerdo con el académico Usach, “podría comenzar a predecir qué puede ocurrir con estos pacientes”.

La publicación cuenta con un total de 54 páginas, lo que Correa define como “extremadamente raro”, pues afirma que es inusual encontrar investigaciones de tal extensión en revistas científicas. “El que hayan dado espacio para un trabajo tan amplio, que además postula una hipótesis nueva, nos sorprendió”, expresa.

“Desincronización” entre pasado y presente

El Trastorno por Estrés Postraumático surgió de manera conceptual en la segunda mitad del siglo XX, pero su estudio se remonta a la Antigüedad. Una enfermedad caracterizada por los “efectos clínicos y psicológicos” ante una situación negativa “con una connotación de gran adversidad”, explica Correa. Hechos como catástrofes, accidentes, guerras y en especial maltratos o negligencias sufridas durante la niñez que se convierten, para algunas personas, en eventos de alto impacto emocional, cuyas consecuencias pueden perdurar por años.

Sus síntomas, que según Correa surgen incluso tras oír relatos sobre hechos traumáticos o conocer de ellos a través de los medios de comunicación, se manifiestan a través de pesadillas, estados de hiperalerta, evasión de actividades que revoquen lo experimentado, flashbacks, entre otros.

Entre quienes sufren este cuadro, explica el psiquiatra con más de veinte años de experiencia, existe un grupo de pacientes que padecen lo que se denomina ‘estrés postraumático asociado a estados alterados de conciencia’, lo que redunda en una “expresión clínica más grave” y un “peor pronóstico”, agrega. Pacientes que, asevera Correa, “pierden la capacidad de vivir la temporalidad interna sincrónicamente con el tiempo externo” producto de un trauma, o en otras palabras, “están asincrónicos en su capacidad de relacionarse con el mundo”.

El ritmo al caminar, la frecuencia cardiaca, la respiración y la forma en que hablamos son elementos que componen nuestro “tiempo interno”, detalla el académico, tiempo que a su vez constituye uno de los elementos en que se cimenta la conciencia de cada individuo. “Una de las ideas es que esa pérdida de temporalidad interna provoca que el pasado traumático inunde por completo el presente. Los pacientes, durante un flashback, no recuerdan, sino que reviven lo que les pasó”, ejemplifica Correa.

Nuevas posibilidades

Por lo mismo, la hipótesis planteada por el docente de la Usach y los otros dos especialistas apunta a que una forma de rehabilitar a pacientes con estrés postraumático asociado a estados alterados de conciencia es por medio de terapias que “sincronizan temporalmente a la persona” para que vuelva a vivir en sintonía con lo que sucede a su alrededor. Un ejemplo sería la terapia de EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares, en inglés), en donde el paciente realiza predicciones temporales sin darse cuenta.

Correa, quien es egresado tanto de la carrera de Medicina como del Programa de Especialización en Psiquiatría Adultos de la Usach, cuenta que las y los pacientes con alteraciones en la temporalidad son incapaces de medir correctamente cuánto tiempo transcurre entre un momento y otro, llegando incluso a padecer “alteraciones en la motricidad''. En la vereda opuesta, el psiquiatra coloca a deportistas de alto rendimiento, quienes “no solo poseen habilidades motrices, sino también de realizar cálculos espaciotemporales (...) Eso es estar muy sincrónico con el mundo”.

Entender desde una nueva perspectiva la forma en que un trauma quiebra ese equilibrio entre el tiempo que se vive dentro de cada persona y el que nos rodea, podría abrir las puertas a nuevas estrategias terapéuticas, afirma el especialista. “Tal vez funcionen tratamientos que “traigan a la persona (de vuelta) al presente, que lo sincronice respecto al tiempo cronológico y que este deje de ser invadido por el pasado”, asevera.

Ya recuperada del trauma, una persona sería capaz, explica el médico psiquiatra, de poder recordar ese evento de forma voluntaria, como también frenarlo y distinguir que aquello ocurrió hace ya tiempo.

Pandemia y estrés postraumático

La emergencia sanitaria producida por el Covid-19 ha deteriorado con creces la salud mental de las personas alrededor del mundo. Las cuarentenas, el enfrentar la incertidumbre respecto al futuro o la pérdida de personas cercanas han hecho que las patologías psiquiátricas y psicológicas aparezcan con mucha mayor frecuencia que en el tiempo antes de la pandemia.

“Efectivamente se está viendo mucho más estrés postraumático asociado a Covid-19”, expresa Correa, quien califica como altamente traumatizantes hechos como enfermar gravemente de coronavirus o no poder realizar rituales funerarios a un fallecido. “El impacto que está teniendo el Covid-19 a nivel mundial, probablemente en el futuro se va a equiparar, psicológicamente, al efecto que han tenido algunas guerras”, agrega el psiquiatra de la Usach.

Bajo este contexto, Correa confía en que la nueva hipótesis planteada junto a sus colaboradores pueda ser sometida a testeo y escrutinio científico. “Esperamos abrir caminos novedosos que sean mejores para nuestros y nuestras pacientes”, puntualiza.

La publicación en la European Journal of Trauma and Dissociation de la nueva hipótesis es “esperanzadora”, además, para fomentar la generación de nuevos conocimientos en psiquiatría dentro del escenario nacional, asegura el docente.

Durante noviembre de este año, la revista, que pertenece a la Asociación Francesa de Psicotrauma, incluirá en su Volumen 5, Número 4, el trabajo encabezado por Correa.

Puedes revisar el paper en el siguiente enlace:

 

Por Miguel Madrid M.

Imagen: Pexels.com