Académica de la Escuela de Obstetricia visibiliza la experiencia menstrual en personas neurodivergentes y advierte sobre brechas en el sistema de salud
En el marco de la próximas “Jornadas de Actualización Salud Menstrual”, que se realizará el 28 de mayo para conmemorar el Día Internacional de Acción para la Salud de las Mujeres, la académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura, Victoria Loyola, compartió los hallazgos de su investigación de magíster sobre las vivencias menstruales en la población neurodivergente.
La investigación de Loyola surge ante la escasez de estudios sobre salud menstrual en población autista, un área históricamente invisibilizada por modelos biomédicos que tienden a patologizar a estas personas. El estudio, de carácter cualitativo, profundizó en la historia de vida de 13 participantes, explorando cómo enfrentan el ciclo menstrual desde su propia experiencia.
Uno de los hallazgos más relevantes es la sobrecarga sensorial que experimentan algunas personas autistas durante los días de sangrado, manifestándose como una exacerbación de sus síntomas sensoriales. Además, la académica destacó la invalidación del dolor (dismenorrea) por parte de los profesionales de la salud, quienes suelen normalizar estas molestias sin indagar en la experiencia subjetiva del paciente.
Según Loyola, la atención actual se centra en aspectos biológicos como la frecuencia o cantidad del sangrado, dejando de lado cómo la menstruación modifica la rutina o las funciones ejecutivas (planificación y organización) de las personas neurodivergentes.
“Es fundamental un abordaje multidimensional que no se limite a lo clínico”, señaló la académica, subrayando que las redes de apoyo son cruciales para gestionar los desafíos psicoemocionales y sensoriales del periodo.
Por otro lado, la investigación también reveló que existe una educación deficiente que refiere principalmente a que “la mayoría de las participantes recibió educación menstrual informal (internet o familiares), la cual omitía información relevante y normalizaba el dolor.
Un segundo hallazgo se relaciona con la gestión del sangrado, donde existe una preferencia por productos que faciliten las funciones ejecutivas, sin embargo, “siempre teniendo en consideración que las preferencias son diversas en base a las características individuales de cada mujer”.
Este estudio es pionero en Chile, contó la académica, donde no existen registros previos sobre salud menstrual específicamente en población autista y hace hincapié en que “estos resultados deben ser el iniciol para generar políticas públicas y lineamientos de atención integral e inclusiva”.
Los resultados detallados de esta tesis serán presentados de manera amplia durante la Jornada de Actualización Salud Menstrual el próximo 28 de mayo, instancia que busca sensibilizar a la academia y al sistema de salud sobre la importancia de garantizar el derecho a una salud sexual y reproductiva respetuosa para todas las personas.















