Académico de la Escuela de Medicina advierte frente a la crisis de obesidad: "ningún fármaco se aproxima a los efectos de un cambio en el estilo de vida"
En el marco del Día Mundial de la Obesidad que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada 04 de marzo, y la creciente preocupación por los índices de obesidad, especialmente infantil que existen en Chile, el Dr. Rafael Barra, bioquímico y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), hizo un llamado urgente a replantear las políticas públicas y la dependencia de soluciones farmacológicas.
El Dr. Barra, quien también integra el Programa Centro de Investigación Biomédica Aplicada (CIBAP) de la Escuela de Medicina,, enfatiza que la complejidad del problema requiere intervenciones estructurales y no sólo parches temporales.
Para el académico, la normalización de alimentos ultraprocesados en la infancia es uno de los puntos más críticos. En este contexto, sostiene que la exposición temprana a estos productos genera una adicción comparable a sustancias ilícitas. “Cuando tú expones un niño a esos alimentos, en el fondo es como si les pusieras alguna droga altamente adictiva, y tienes, por tanto, una persona que toda su vida va a estar buscando esos alimentos”.
Respecto a las nuevas tendencias en tratamientos como los análogos de GLP-1 (por ejemplo, Liraglutida u Ozempic), que han servido para tratar enfermedades como la diabetes y ahora último la OMS dio el visto bueno para tratar también la obesidad, el Dr. Barra es cauteloso. Si bien reconoce su utilidad clínica, advierte que su efectividad real es limitada si no se acompaña de una transformación de hábitos. “Hasta ahora no existe ningún fármaco que siquiera se aproxime de cerca a tener los mismos efectos que un cambio de vida”.
El Dr. Barra explica que estos fármacos imitan sustancias que el cuerpo produce de forma natural. “Todos las personas fisiológicamente secretamos en nuestro intestino cuando consumimos ciertos alimentos (...) algo que se conoce como las incretinas, como el GLP-1 y el GIP”.
En cuanto a su función biológica, el académico explica que “esas incretinas son hormonas peptídicas que van a pasar del intestino a la sangre y van a tener efectos en todo el cuerpo (...) son protectores cardíacos, bajan la presión, mejoran el endotelio, mejoran la sensibilidad a la insulina”.
Por otro lado, respecto al acceso a este tipo de fármacos, el académico resalta la brecha económica que implican estos tratamientos. “La liraglutida cuesta cerca de 1,5 millones de pesos al mes... ¿Esto es más barato que, por ejemplo, contratar 10 profesores de educación física por colegio? No. ¿Es más barato que todos los colegios tuvieran nutricionistas y psicólogos especializados? No, no es más barato”.
La obesidad como prioridad nacional
De esta manera, el experto señala que el impacto de medidas como la Ley de Etiquetado tiende a diluirse con el tiempo, durando aproximadamente tres años antes de que la población se acostumbre a los sellos o los ignore por razones económicas. Por ello, aboga por una reestructuración impositiva a los alimentos que son más dañinos para la población y que los alimentos más saludables y nutritivos estén exentos de impuestos.
Finalmente, el Dr. Rafael Barra alude a la falta de capacidad de las autoridades para enfrentar problemas de "naturaleza compleja" y sugiere que el enfoque debe ser tan robusto como el sistema de inmunización nacional. “Considerando los números epidemiológicos que nosotros tenemos, esto debiese ser un programa nacional y una política pública similar a como son las políticas de vacunación”, concluye.













