Dr. Daniel Chame: “Las dificultades que enfrentan las personas hoy no son sólo individuales, sino que están determinadas por condiciones estructurales”

En el marco del día de la salud mental, el académico de la Escuela de Medicina y psiquiatra de adultos habla sobre el rol de la sociedad en la salud mental de las personas y de cómo se enfrenta esto actualmente.

"Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real” es el lema que este año dio la Organización Mundial de la Salud al día mundial de la salud mental, el cual se conmemora cada 10 de octubre, con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas de salud mental y promover el bienestar emocional en todo el mundo.

Según datos de la OMS, aproximadamente 1 de cada 7 personas en el mundo vive con un trastorno de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los padecimientos más frecuentes. En Chile los datos son similares, ya que según el Termómetro de Salud Mental 2026 ACHS – UC, hoy un 18,5 % de los adultos en el país sospecha o presenta un problema de salud mental, siendo el nivel más alto en los últimos 4 años.

Uno de los posibles motivos que generan estos indicadores podría ser el entorno social. Así lo explica el académico de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago de Chile y médico psiquiatra de adultos, el Dr. Daniel Chame.

Frente al rol que juega la sociedad frente a la salud mental de las personas, el experto explica que este es “un rol muy importante, porque los factores que promueven o dañan el bienestar son en una enorme medida estructurales. Una interpretación posible es que hoy convivimos con mucha incertidumbre frente al futuro. A eso se suma la precarización de la vida adulta, sobre todo en los más jóvenes, siendo cada vez más frecuente el suicidio como causa de muerte en esta población.

“Todos estos son factores protectores en salud mental, y hoy se encuentran debilitados. Por eso el mayor trabajo pendiente es la prevención y la promoción, al menos desde el punto de vista sanitario, algo no muy distinto de la salud general”, agrega el Dr. Chame.

Los problemas más frecuentes que se presentan a nivel de salud mental, el académico explica que  son  “los síntomas y trastornos ansiosos y depresivos, junto con los problemas de sueño y el consumo problemático de sustancias” y agrega que son también los causas por lo que las personas buscan atención  en el sistema de salud”.

Entre el malestar cotidiano y la atención psiquiátrica

Según datos del estudio, casi la mitad de quienes sienten que necesitan ayuda esperan resolverlo solos. “Se me va a pasar” es una frase recurrente para dilatar asistir a un especialista, sin embargo, un malestar que dura semanas, que cambia el sueño o el trabajo, o que se repite, merece una evaluación y en ese caso, pedir ayuda a tiempo suele acortar el proceso.

Frente a lo anterior, el psiquiatra expresa que “no siempre es fácil distinguir la tristeza o la pena, que es un proceso psicológico normal, de duración variable y cuyo curso natural es la resolución, de un síntoma depresivo que forma parte de una enfermedad. Y el error puede darse en ambas direcciones: consultar por una tristeza esperable, o no consultar cuando lo que hay es un trastorno depresivo”.

“Hay dos aspectos principales que marcan la diferencia. Primero, que el malestar cause un deterioro en la funcionalidad; por ejemplo, que el desánimo o la ansiedad no me dejan levantarme de la cama para ir a trabajar, a estudiar o cumplir un rol. Segundo, que el malestar se prolongue una vez que el estresor que lo provocaba ha desaparecido, o que no haya un estresor al cual atribuirlo. Si ocurre cualquiera de las dos, vale la pena consultar”, explica el especialista a la hora de decidir comenzar un tratamiento.

Como contraparte, también existen casos en donde la persona se diagnostica sin tener un criterio profesional. Frente a esta realidad, el Dr. Chame explica que “el riesgo de sobre diagnosticar existe; no toda tristeza es una depresión ni todo nerviosismo es un trastorno de ansiedad. Sentir malestar frente a una adversidad es normal, y muchas veces se resuelve con el paso del tiempo y con apoyo. Y que hoy se consulte tanto a especialistas, o se apunte a un mayor acceso a psicólogos/as y psiquiatras puede indicar también que faltan espacios sociales donde el sufrimiento pueda ser contenido y elaborado antes de convertirse en una consulta o en un diagnóstico”.

“Pero lo contrario también ocurre, y con frecuencia: personas con un trastorno real que no consultan o lo hacen muy tarde. Por eso, más que una cuestión de “aguantar” o “no aguantar”, esto es una concepción que puede resultar dañina para la gente que realmente necesita atención de salud, lo que importa son los mismos dos criterios: si hay deterioro de la funcionalidad, y si el malestar persiste más allá del estresor. Además, pedir ayuda no equivale a recibir fármacos”, indica a su vez el especialista

Finalmente, el Dr. Chame enfatiza la importancia de buscar apoyo oportunamente y fortalecer los vínculos que contribuyen al bienestar. “Siempre hay algo que se puede hacer, con o sin medicamentos, y la red de apoyo es uno de los factores que más favorece el pronóstico”, concluye.

 

 

Miércoles, Octubre 14, 2026