Enfermería

Conscientes de la necesidad de adquirir herramientas en torno a la simulación clínica, es que académicos de Enfermería se capacitaron en esta área con el objetivo de desarrollar esta técnica que permite a los estudiantes aprender practicando en un ambiente seguro.

El curso - que contó con la participación de 12 profesores - estaba dirigido inicialmente a la asignatura de urgencia, pero dada la importancia de la materia se hizo extensivo a las asignaturas “del niño y del adolescente” y “del adulto y del adulto mayor”.

La actividad, se enmarcó en el proyecto de innovación docente que dirige la académica de la Escuela Blanca Troncoso en conjunto con la directora (s), Elisabet Monje, contó con la colaboración de la profesora Viviana Munilla, encargada de preparar los escenarios, operar la simulación y participar en el debriefing (sesión de reflexión) después de la actividad.

 “La simulación es una metodología de enseñanza, con la que los estudiantes no sólo aprenden técnicas procedimentales, sino que también,  desarrollan habilidades emocionales y aptitudes que con otras metodologías no es posible lograr”, señala Troncoso

La simulación clínica es una herramienta de enseñanza con tecnología. Mediante un simulador, que puede ser un fantoma o un actor, o ambos, se pueden simular distintos escenarios clínicos, donde los estudiantes aprenden practicando y evaluando situaciones de salud en un ambiente seguro y sin poner en riesgo a un paciente real.

En esta línea Troncoso destaca que “la simulación clínica es hacia donde se dirige la educación en salud en el futuro y por esto que es necesario que los profesores nos capacitemos ”, declara.

Actualmente la escuela de enfermería utiliza la simulación en algunos cursos básicos, pero proyecta implementarla en otros niveles. Munilla relata que los profesores que no conocían esta metodología “quedaron sorprendidos con los insumos y el equipamiento que hay en nuestro centro de simulación Amengual”.

Para Yudett Lucero, académica de la escuela y coordinadora de pediatría de cuarto año, el curso le permitió derribar mitos en relación al tema . “Me di cuenta  que la simulación no sólo tiene que ver con la técnica, sino que sitúa a los estudiantes en un escenario que se parece mucho a la realidad y eso es fundamental, porque es precisamente lo que uno como académico pretende cuando va con los estudiantes a la clínica”, añade.

“Una de las principales fortalezas de la simulación es que permite desarrollar habilidades blandas, porque los alumnos se puedan equivocar sin miedo y aprender de sus errores” destaca Navarro.

Como resultado del curso, se espera que más profesores incluyan la simulación en la programación de sus asignaturas a partir del primer semestre de 2020.

 

Autora: Mireya Guerra D.

 

Autor: 
eli.tiraferri
La enfermera Yudett Lucero, académica de la Facultad de Ciencias Médicas, explica cómo prevenir y detectar el virus Sincicial, cuyo punto de peak se espera para este mes de agosto

El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es uno de los agentes patógenos más comunes que causa infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias en las guaguas y en los niños pequeños. Estos grupos son los más vulnerables, ya que tal como como explica Lucero,  “la anatomía de sus vías respiratorias son más estrechas  lo que hace que se obstruyen con mayor facilidad”.

Por esta razón,  la académica señala que hay ciertos signos  a los que hay que prestar atención, sobre todo si estamos en la época peak del virus, como son los meses de julio y agosto. “Una respiración agitada,  hundimiento de las costillas y  dificultades para respirar, son señales de alarma para llevarlo a un recinto asistencial”. Sin embargo, “si el niño no está con estos síntomas marcados, es mejor no llevarlo a urgencias porque otros tendrán la prioridad y puede ser contagiado en el mismo lugar por otros niños".

Formas de contagio y cómo evitarlo

La enfermera pediátrica afirma que la contaminación y el frío ayudan a la prevalencia del VSR, por eso que es importante tomar medidas de precaución para evitar su contagio.“Cuando al estornudar y toser se tapan con las manos, el virus permanece  en las manos alrededor de 30 minutos, y en el caso de objetos, puede estar presente la superficie entre 5 a 6 horas, esto hace que sea un virus de fácil contagio”.

Lucero señala además, que las condiciones de hacinamiento y la falta de ventilación son también una fuente de contagio “ Durante los meses de invierno, el frío hace que las personas no ventilen la casa, sin embargo,  basta con algunos minutos para renovar el aire  y favorecer su circulación y así reducir la contaminación intradomiciliaria”.

La académica asegura, que esta simple medida puede hacer la diferencia a la hora de evitar exponerse a un contagio. Asimismo, es enfática en señalar que los aerosoles que matan los gérmenes, pueden servir como ayuda, pero lo más efectivo sigue siendo el lavado de manos “ es lo más barato y seguro a la hora de prevenir”.

 

Autor: 
eli.tiraferri
Bajo el lema “Escuela de Enfermería Educa” un grupo de académicas participó en el último Festival Cambalache con el objetivo de educar a la población en temas como la vacunación contra la influenza y la prevención de enfermedades respiratorias.

Una vez más la Escuela de Enfermería participó en el festival Cambalache, actividad organizada por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, y que en esta oportunidad se realizó en el colegio Don Orione en la comuna de Cerrillos. Asistieron al evento las académicas Elisabet Monje, Rossana Navarro y Lucía Castillo.

Las profesionales atendieron las consultas de los asistentes en relación a la influenza, principalmente. “El tema de la falta de vacunas ha estado presente en los medios de comunicación las últimas semanas, lo que provocó - sin duda - que hubiese mucha desinformación al respecto”, señaló Lucía Castillo.

En este contexto, la enfermera hizo un llamado a no alarmarse, sino que a tomar medidas preventivas para evitar el contagio. “Les explicamos de qué se trata la enfermedad y cómo prevenirla; por ejemplo, con un buen lavado de manos, evitando el contacto con personas enfermas y observando signos de alarma como fiebre alta y mialgia, que se diferencian de un resfrío común”.

El grupo de académicas que participó por primera vez en esta versión itinerante del Festival, destacó la organización del evento y la oportunidad de educar a la comunidad en temas sensibles como la Influenza y la prevención de enfermedades respiratorias en una época del año en que aumenta su aparición, especialmente en los grupos de mayor riesgo.

A pesar de haber sido un día especialmente frío sorprendió la alta convocatoria, particularmente familias con niños de todas las edades. La directora de la Escuela (s) Elisabet Monje destacó la iniciativa de la Universidad en su rol de entidad pública con responsabilidad social, valorando la oportunidad que tuvo la Escuela de Enfermería de participar en esta actividad. “Es importante que nos incluyan en la difusión del conocimiento” añadió la académica.

La Escuela de Enfermería seguirá participando en otras versiones del festival Cambalache con su lema “Escuela de Enfermería Educa”, para lo cual piensan incorporar algunas mejoras a su presentación y así lograr una mayor difusión su mensaje.

 

Autora: Mireya Guerra

Autor: 
eli.tiraferri
Lylian Macías, académica de la Escuela de Enfermería de nuestra Universidad, aclara que “sólo el 34% de los donantes son altruistas y un 66% lo hace por compromiso, cuando hay algún familiar o conocido que necesita sangre”. A raíz de esta realiadad, hace un llamado a realizar campañas más efectivas para aumentar el número de donantes voluntarios en Chile.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Donante de Sangre, que se celebra cada 14 de junio, la enfermera Lylian Macías, se refirió a los mitos que existen en torno a la donación y a la necesidad de realizar campañas más efectivas para aumentar el número de donantes, que en Chile está  en un porcentaje muy bajo.

Macías menciona que sólo el 34% de las donaciones son altruistas, es decir, “los donantes no esperan nada a cambio; mientras que el otro 66% corresponden a donantes que tienen a algún pariente o conocido que necesita sangre por algún motivo de salud”.

La enfermera señala que son muchos los mitos que existen en relación a la donación de sangre y por lo mismo es que es necesario que la población antes de hacerlo busque la información adecuada. En relación a los mitos, uno de los más recurrentes es si una persona tiene tatuajes o piercings no puede donar sangre. “En este caso, la persona sí puede donar sangre, una vez pasado 8 meses de haberse tatuado”.

Lo mismo sucede con quienes padecen alguna enfermedad crónica como hipertensión y diabetes. “Estas personas también pueden donar si al momento de hacerlo tienen sus niveles controlados”, continúa.

La académica agrega que en el caso de la marihuana “se puede donar sangre después de 12 horas de haberla consumido. La hepatitis, en cambio, es motivo de inhabilidad para donar en todos sus tipos A, B o C, excepto si la persona padeció la enfermedad antes de los 12 años en el caso de hepatitis A”.

En relación al procedimiento, la enfermera explica que el procedimiento para donar sangre incluye una evaluación previa de los signos vitales del donante y una entrevista para detectar conductas de riesgo, que se hace de manera personal y privada. “Sin embargo, independiente a este procedimiento, lo cierto es que toda la sangre se testea y se revisa antes de que ingrese al banco de sangre. Por lo tanto, si hay una persona que tiene el VIH y no lo sabe, en ese caso,  la sangre se desecha y se le avisa al afectado”.

Macías haco un llamado para que las campañas de donación de sangre apelen a la emotividad. “En nuestro país, prácticamente no existen campañas que concienticen sobre la importancia de salvar vidas. Por eso, es necesario que las campañas cuenten historias reales, de gente que ha sido benefeciada con la donación de sangre.

 

Autor: Mireya Guerra

 

 

Autor: 
eli.tiraferri
La iniciativa nació a partir de una serie de charlas que las académicas Claudia Villalobos y Claudia Solis, realizaron en colegios de las comunas de Maipú, Santiago Centro y Quinta Normal durante el 2017.

Villalobos y Solis, son académicas y enfermeras matronas de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Santiago, lanzaron un proyecto de investigación que recoge las experiencias de participantes en talleres escolares de Afectividad y sexualidad.

La iniciativa se gestó en 2017, cuando el Programa de Acceso Inclusivo Equidad y Permanencia (PAIEP) y la Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias (OIRS) de la U. de Santiago, de forma paralela, recibieron peticiones para realizar cursos de orientación para jóvenes estudiantes en temáticas de sexualidad, prevención de ITS y embarazo adolescente. Para ello, ambas instituciones canalizaron requerimiento a través de una solicitud a la Escuela de Enfermería.

 Villalobos y Solis, fueron escogidas debido a su formación profesional como enfermeras matronas, quienes además contaron con el apoyo de estudiantes de la carrera, quienes se adhirieron como monitores, creando material de trabajo, instalando stands de información y representaciones de role-play.

Tras una exitosa primera experiencia, donde participaron alumnos desde séptimo a cuarto medio, las enfermeras se motivaron a postular al premio de la Bidireccionalidad, que entrega la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, para financiar la implementación de estas actividades en los colegios que lo solicitaran. Fue así como se adjudicaron el premio, en la categoría de docencia, debido a su trabajo en la enseñanza-aprendizaje de las comunidades escolares.

De forma paralela y gracias a un Fondo VIME, realizarán una investigación orientada a dar cuenta de las experiencias individuales de los profesores, orientadores y monitores participantes de estas actividades. Cabe señalar, que las vivencias a nivel individual y grupal no fueron homogéneas entre los colegios, puesto que en sus inicios no todos los colegios tuvieron el mismo nivel de conocimiento. En algunos establecimientos se partió desde lo básico, con las temáticas de afectividad y autocuidado, mientras que en otros las primeras charlas se orientaron a tópicos como ITS. 

Importancia de la enfermería

Aunque la investigación se encuentra en su etapa inicial, las académicas ya han realizado sus propias reflexiones, en relación a las primeras charlas. 

En primera instancia, destacan la importancia de hablar de afectividad con los jóvenes, ya que los libros de biología no dan espacio para esta temática, “lo que prima es lo orgánico y eso no es correctamente informado” sostiene Villalobos, quien agrega que en los lugares donde se habló de afectividad, valores y autoestima, se establecieron experiencias más positivas.

Este tipo de iniciativas fueron llevadas a cabo por el Estado, quien intervino para acercar las temáticas de sexualidad y afectividad a los jóvenes con la creación de espacios “amigables”. Sin embargo, para las enfermeras, estos espacios insertos en los consultorios, limita el acceso del grupo al que se apunta, ya que “el adolescente es una entidad que no va al consultorio”. En ese sentido, destaca que la actividad se permitió que el gente de salud, es decir la Escuela, fuera a la comunidad escolar. Juzgado como un impacto positivo por los establecimientos educacionales y alumnos beneficiados.

A la fecha, ya se han sumado dos nuevos colegios, pertenecientes a las comunas de La Florida y Ñuñoa, para este segundo semestre. Las enfermeras utilizarán un nuevo diagnóstico que les permitirá precisar el nivel de conocimiento de cada alumno al comienzo. Las profesoras, están expectantes por el nuevo ciclo de Afectividad y Sexualidad, ya que es necesario potenciar la prevención y la educación en éstas temáticas.

 
Autor: 
eli.tiraferri
En sus inicios el titulado usachino estaba indeciso sobre que estudiar, no fue hasta que habló con una enfermera cuando decidió inclinarse por esta profesión.

Pablo Henríquez, egresó el 2007 de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Santiago. Desde hace nueve años se dedica a liderar AllA Medical Group, compañía que representa a firmas de fabricantes de equipos médicos en las áreas de rehabilitación física, veterinaria y estética, siendo está última la más popular.

Al salir del colegio no entró de inmediato a estudiar, ya que en sus inicios no quiso seguir esta profesión.  Sus opciones se barajaron entre administración, medicina y psicología. Él quería una carrera universitaria de cinco años, que le permitiera independizarse rápidamente. Fue así como su primer acercamiento ocurrió, debido al amplio campo laboral, le recomendaron elegir Enfermería. Si bien, no siguió de inmediato el consejo, pues prefirió optar por una estudiar un técnico y hacer un preuniversitario para rendir otra vez la PSU, la idea volvería a rondar su cabeza.

“Tuve la suerte de tener como docente a una enfermera universitaria en el instituto profesional, ella me dio luces de lo que es la profesión y con eso postulé con confianza”, asegura. Tras hablar de forma constante con ella, e investigar la malla en las distintas universidades, encontró de forma definitiva lo que estaba buscando.

La U. de Santiago siempre estuvo entre sus primeras preferencias, es por este motivo que califica la experiencia como positiva. Al tener un campus único, no sólo compartió espacios con gente del área de la salud, sino también con otros estudiantes que se estaban formando en sus propias áreas con el mismo esfuerzo que él. 

La ciencia y el arte de la Enfermería

La escuela, desde el primer año le inculcó lo que es “la ciencia del cuidado”. Los profesores, todos académicos de años de experiencia y “expertos en los que enseñan”, enfatizaron el bagaje de distintas materias. Por ello, Pablo afirma que el “conocimiento que recibí en la carrera siempre fue de primera”.

Por otro lado, sostiene que la experiencia clínica fue enriquecedora, debido a que los académicos les exigían someterse a distintos escenarios asistenciales, todos muy distintos entre ellos. “Trabajábamos en las mañanas en una institución psiquiátrica, y en la tarde nos íbamos al Instituto Nacional del Cáncer”, relata. Desde esta enseñanza, él desarrolló la resiliencia, capacidad de sobreponerse a la adversidad, lo que le entregó un primer acercamiento al mundo laboral y al trabajo con equipos multidisciplinarios.

Cambio de rubro

Pese a sentirse conforme con su título, en su mente continuaba la idea de poder independizarse. Fue así como inició su emprendimiento en que las herramientas adquiridas en el pregrado fueron fundamentales. En enfermería, el egresado no se encasilla en una sola función, sino que su formación le permite adoptar una gama de saberes  en los que es posible desempeñarse, que van más allá de lo intrahospitalario.

Contrario a lo que podría pensarse, Henríquez compatibiliza sus labores como gerente general con su activa participación dentro de la Academia Chilena de Medicina y Cirugía Estética, y la Sociedad de Kinesiología en Cirugía Plástica y en dermatología. Esto lo impulsó a realizar capacitaciones en distintas tecnologías del área estética como: la carboxiterapia, el láser y las corrientes. 

A más de diez años de su egreso, continúa pensando que, para estudiar esta profesión, hay que tener una fuerte vocación de servicio. Los conocimientos son muy intensos siempre, porque este “es un camino que va cuesta arriba”. No obstante, los estudiantes usachinos “tienen una capacidad de adaptación impresionante, son personas que tienen un gran potencial como profesionales de la salud”. Al igual que él, pueden desempeñarse en cualquier lugar de trabajo, sin tener problemas de comunicación con sus equipos.

Autor: 
eli.tiraferri
Si bien, ésta enfermera no realiza atención directa hacia los pacientes, asegura que mantiene su vocación.

Pamela Salazar egresó el 2008 de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Santiago, y aunque los años pasan, mantiene una fuerte vocación de servicio que la llevó a trabajar en el Centro de Referencia de Salud (CRS) del Hospital Provincia Cordillera en Puente Alto, donde se desempeña en el área administrativa y está a cargo de la gestión de calidad del organismo.

Dentro de sus principales responsabilidades se encuentra vigilar las buenas prácticas en salud, los eventos adversos y el cumplimiento de las garantías que establece la Ley GES, como son el acceso a la salud, las oportunidades, protección financiera y la calidad del servicio.

Aunque está alejada del ámbito asistencial, ella misma califica su área como fundamental, pues "permite que se hagan mejoras en favor del paciente, quien es el foco de atención en el sistema de salud estatal", uniendo la gestión con lo clínico.

Respecto a su experiencia como estudiante, admite que pudo haber elegido otra universidad, sin embargo, dicidió inclinarse por la U. de Santiago porque, tal y como había escuchado, la institucion realizaba una formación desde la responsabilidad social. Algo que manifiesta, es parte del sello del estudiante usachino.

Dentro de sus experiencias, destaca las herramientas que los profesores les entregaban para que desarrollaran resiliencia, capacidad que permite hacerle frente a las situaciones desfavorables, y que ante algunas falencias educativas, la impulsaron a aprobar sus ramos.

Fue así como la enfermera se fue formando como profesional, internalizando enseñanzas claves como la holística del paciente, que ve al sujeto como un ente bio-psico-social y espiritual, además de la capacidad de trabajar en equipos interdisciplinarios.

Pamela, gracias a su formación, considera a todos los pacientes como iguales, sin negarle a nadie la atención de salud por su condición económica, política, social o psicológica. Y ahora, inmersa en el mundo laboral, mira con satisfacción el futuro, pues sabe que al igual que ella y sus compañeros egresados, las enfermeras y enfermeros que se están formando en la U. de Santiago, no pierden ninguna de las enseñanzas entregadas por su querida Escuela de Enfermería.

 

Por: Alejandra Vargas Sandoval

Autor: 
eli.tiraferri
Una profunda vocación pública, junto con un genuino cariño y respeto hacia su Alma Mater, han marcado la trayectoria profesional y personal de Natalia Durán, destacada egresada de la Casa de Estudios. Manteniendo vivo su sello social, hace dos años fue una de las impulsoras de la conformación de la Unidad del Dolor del Hospital Clínico La Florida, donde está a cargo de la coordinación del alivio de dolor y cuidados paliativos en pacientes oncológicos.

Natalia Durán (32), titulada de Enfermería en la Universidad de Santiago de Chile, es usachina de corazón. Un solo ejemplo: se casó por el civil en una Sala de la Facultad de Ciencias Médicas. Uno de los momentos más significativos de su vida, necesitaba contar con un lugar acorde a las circunstancias.

La profesional ingresó a la Universidad el año 2004. Su hermana lo había hecho anteriormente, al estudiar Ingeniería Civil en Informática, por lo que incorporarse al plantel se constituyó como una meta personal. “La Universidad de Santiago era mi norte”, asegura.

En la actualidad, lleva 10 años ejerciendo como enfermera, con un fuerte sello en el sistema público. Realizó su internado el año 2008, en el Instituto Nacional de Cáncer. Específicamente, en cuidados paliativos, área donde se ha especializado hasta el día de hoy.

Su compromiso con el área la llevó a ser una de las impulsoras de la Unidad del Dolor en el Hospital Clínico La Florida, donde está a cargo de la coordinación del alivio de dolor y cuidados paliativos en pacientes oncológicos.

La población era tan grande, asegura, que el recinto se vio obligado a implementar la Unidad. Ahí es donde contactan a la Dra. Marisol Ahumada, presidenta de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor, quien lidera la iniciativa.

En la Unidad empezaron desde cero, ya que antes era el Hospital Sótero del Río el encargado de los pacientes de Puente Alto y La Florida. “Partimos con 30 pacientes y ahora van en 350 más o menos”, enfatiza.

Enseñanza de excelencia

Durán declara que siempre pensó en estudiar una carrera relacionada con la Salud, como Enfermería. “Al principio quería solo estudiar, porque tenía la presión de entrar sí o sí, pero después me enamoré de la carrera y fui entendiendo lo que realmente significa”.

“Mis profesores siempre decían: Enfermería es la ciencia y el arte del cuidar, pero si le tuviera que agregar algo mío sería: la oportunidad que uno tiene de entregar cuidado a las personas que más lo necesitan”, recalca.

Este sello lo ha plasmado en los pacientes oncológicos a los cuales trata. En este sentido, la profesional agradece la formación que le entregó la Escuela de Enfermería. Las prácticas, las clases, el mismo trato que las profesoras tenían, le enseñaron a forjar el vínculo con sus pacientes.

A su juicio, es clave “el ser empático, más que ponerte en el lugar del otro (…). Tratar de entenderlo, comprenderlo, ser cercano, cariñoso con los pacientes, es fundamental, porque ya tienen suficiente con la enfermedad”.

Más que una Casa de Estudios: un hogar

La Casa de Estudios es muy especial para Durán. No solo constituye su lugar de formación profesional, sino que está muy ligada con su vida personal y matrimonial.

“Yo entro en la Universidad y es como mi casa”, expresa Natalia. No es para menos, ya que la egresada se casó en la Facultad de Ciencias Médicas del plantel. “Nos conseguimos permiso con la jefa de carrera, en ese momento Marta Maturana. Sacamos hora en el Registro Civil de Obispo Umaña, nos la dieron y el juez fue a la Universidad, como si fuera a tu casa”, señala orgullosa.

Su esposo también es egresado de la Escuela de Enfermería, por lo que contraer matrimonio en el lugar donde se formaron tiene un peso emocional muy grande. “Nos conocimos, estudiamos y nos casamos en la Universidad de Santiago: fue como cerrar un círculo. Ha sido la experiencia más bonita”, agrega.

Situación de salud en Chile

El sistema de salud público en Chile siempre está sujeto a diversos cuestionamientos. La profesional cuenta que le ha tocado estar en las dos caras de la moneda, tanto en el sistema público como en el privado. “Es cierto que hay carencias, pero uno se las arregla para poder satisfacer esa necesidad”, hablando desde su área oncológica.

“La parte de oncología es como la excepción a la regla, porque el paciente es distinto, los profesionales que nos vamos a esa área, tenemos que tener un tacto y una empatía distinta con el paciente, ahí no pueden haber listas de espera, no pueden faltar recursos o que no hayan insumos, tiene que haber siempre”, enfatiza.

A pesar de que el área oncológica debería estar con todas sus necesidades cubiertas, esto no siempre es así. Durán expresa que “no a todos los hospitales, siendo un programa AUGE, les llegan todos los medicamentos, implementos o personal que debiera tener una unidad para poder funcionar en un 100%”.

Medicina tradicional china

Este año, la profesional comenzó un Diplomado en Medicina China y Acupuntura para complementar sus conocimientos sobre salud. Ahora, observa a sus pacientes de manera integral. “Estoy viendo a un paciente con hepatocarcinoma - cáncer de hígado-  y tenía problemas a la vista. Para la medicina tradicional china, el hígado es un órgano que se expresa a través de los ojos. Si el hígado está mal, los ojos van a tener problemas”, explica.

“El médico con formación occidental ve el riñón, otro especialista ve el pie diabético. En cambio, la medicina oriental ve que una persona que tiene un riñón complicado, provoca que tenga problemas con su irrigación sanguínea y eso hace que afecte a otros órganos”, ejemplifica.

Medicina y kung fu

El esposo de Natalia hace kung fu, y en conjunto tienen una escuela en Maipú, “Siu Lam Choy Lay Fut” Las Parcelas. Actualmente, ambos trabajan en labores de Enfermería y paralelamente atienden la Escuela. Sin embargo, a futuro sus intenciones son trabajar de lleno en ese emprendimiento, poniendo a disposición sus conocimientos en salud y las técnicas del arte marcial oriental.

Finalmente, Natalia efectúa una invitación a la comunidad de egresadas y egresados a mantener vivo el vínculo con la Casa de Estudios a través de la Fundación de Egresados y Amigos (Fudea), donde ella es socia. “Tener la oportunidad de volver a la Universidad es como renacer y llenarte de energía al recordar tus valores. Siempre es bueno mirar de donde uno viene, las raíces. Yo me sentí bien al volver. Me voy con el espíritu lleno”, concluye.

 

Por Sofía Méndez

Autor: 
eli.tiraferri
Subscribe to RSS - Enfermería