Pablo Henríquez: “el conocimiento que recibí en la carrera siempre fue de primera”

En sus inicios el titulado usachino estaba indeciso sobre que estudiar, no fue hasta que habló con una enfermera cuando decidió inclinarse por esta profesión.

Pablo Henríquez, egresó el 2007 de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Santiago. Desde hace nueve años se dedica a liderar AllA Medical Group, compañía que representa a firmas de fabricantes de equipos médicos en las áreas de rehabilitación física, veterinaria y estética, siendo está última la más popular.

Al salir del colegio no entró de inmediato a estudiar, ya que en sus inicios no quiso seguir esta profesión.  Sus opciones se barajaron entre administración, medicina y psicología. Él quería una carrera universitaria de cinco años, que le permitiera independizarse rápidamente. Fue así como su primer acercamiento ocurrió, debido al amplio campo laboral, le recomendaron elegir Enfermería. Si bien, no siguió de inmediato el consejo, pues prefirió optar por una estudiar un técnico y hacer un preuniversitario para rendir otra vez la PSU, la idea volvería a rondar su cabeza.

“Tuve la suerte de tener como docente a una enfermera universitaria en el instituto profesional, ella me dio luces de lo que es la profesión y con eso postulé con confianza”, asegura. Tras hablar de forma constante con ella, e investigar la malla en las distintas universidades, encontró de forma definitiva lo que estaba buscando.

La U. de Santiago siempre estuvo entre sus primeras preferencias, es por este motivo que califica la experiencia como positiva. Al tener un campus único, no sólo compartió espacios con gente del área de la salud, sino también con otros estudiantes que se estaban formando en sus propias áreas con el mismo esfuerzo que él. 

La ciencia y el arte de la Enfermería

La escuela, desde el primer año le inculcó lo que es “la ciencia del cuidado”. Los profesores, todos académicos de años de experiencia y “expertos en los que enseñan”, enfatizaron el bagaje de distintas materias. Por ello, Pablo afirma que el “conocimiento que recibí en la carrera siempre fue de primera”.

Por otro lado, sostiene que la experiencia clínica fue enriquecedora, debido a que los académicos les exigían someterse a distintos escenarios asistenciales, todos muy distintos entre ellos. “Trabajábamos en las mañanas en una institución psiquiátrica, y en la tarde nos íbamos al Instituto Nacional del Cáncer”, relata. Desde esta enseñanza, él desarrolló la resiliencia, capacidad de sobreponerse a la adversidad, lo que le entregó un primer acercamiento al mundo laboral y al trabajo con equipos multidisciplinarios.

Cambio de rubro

Pese a sentirse conforme con su título, en su mente continuaba la idea de poder independizarse. Fue así como inició su emprendimiento en que las herramientas adquiridas en el pregrado fueron fundamentales. En enfermería, el egresado no se encasilla en una sola función, sino que su formación le permite adoptar una gama de saberes  en los que es posible desempeñarse, que van más allá de lo intrahospitalario.

Contrario a lo que podría pensarse, Henríquez compatibiliza sus labores como gerente general con su activa participación dentro de la Academia Chilena de Medicina y Cirugía Estética, y la Sociedad de Kinesiología en Cirugía Plástica y en dermatología. Esto lo impulsó a realizar capacitaciones en distintas tecnologías del área estética como: la carboxiterapia, el láser y las corrientes. 

A más de diez años de su egreso, continúa pensando que, para estudiar esta profesión, hay que tener una fuerte vocación de servicio. Los conocimientos son muy intensos siempre, porque este “es un camino que va cuesta arriba”. No obstante, los estudiantes usachinos “tienen una capacidad de adaptación impresionante, son personas que tienen un gran potencial como profesionales de la salud”. Al igual que él, pueden desempeñarse en cualquier lugar de trabajo, sin tener problemas de comunicación con sus equipos.

Autor: 
eli.tiraferri